Como el brillo
de un atardecer,
así, vibrante y mágico, es tu reflejo,
con tanta calma como una aurora.
Es tu mirada como un lienzo de paz
que ensordece mi alma.
Eres luz, eres
calma, eres energía,
que no se observa, pero se siente,
vibrando feliz y esperando por ese
momento en el que bajes a vivir
la experiencia más grande de tu vida:
existir en el lugar más distante y hermoso.
Increíblemente
tú; tú, que pronto
serás tan mía como tuya. Espera, alma mía,
que vienes a mi vida a completar la mejor
versión, juntas, en sintonía.
Tuya y mía.

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HOLA,