miércoles, 28 de junio de 2023

Sacudones


En este camino hay transiciones que nos aplastan, nos vuelven pequeños y se vuelve tan cotidiano ese sentir que ni si quiera te das cuenta por que estás muy cómoda en ese espacio, más no por que no lo sepas que mereces más, en el fondo bien en el fondo lo sabes.


Sin embargo estas ahí tan horizontal y en una plenitud efímera. Hasta que llega un tsunami que te  revuelca y luego de eso te ves en el caos sin saber que rumbo tomar, pero con la convicción de saber que algo tiene pasar, algo tiene que cambiar y que tienes que moverte. 


Y en ese proceso se avivan personas que te refuerzan el autoestima haciéndote ver que eres más hermosa de lo que crees, más inteligente y capaz de lo que imaginas y que nada es tan importante como tu bienestar emocional y personal. 


Y te das cuenta que lo único importante y real eres tu con lo que tienes en tus manos y lo que decides vivir, las expectativas solo son visiones de cosas que anhelamos y que entregamos a agentes externos. 


Lo verdadero eres tú, tus sueños, tus metas y nada más. Aprendamos a vivir individualmente abrazar el dolor, la tristeza y atesorar los momentos maravillosos que la vida te presenta. 


No le entregues a nadie tu felicidad por que el único dueño de ese tesoro eres tú con lo que tienes y puedes hacer. 


Navarro, T. (2023). Mirador (madruga) - Salinas - Santa Elena.

domingo, 11 de junio de 2023

Un mismo horizonte

 

Imagen twitter: @literlandweb1


 

A lo largo de nuestro camino, en ocasiones creemos haber tenido ya la certeza de haber encontrado a ese compañero(a) con el cual caminar. Lo duro es cuando el tiempo te enseña y te muestra que no.

 

Muchas veces, tus anhelos no son los de la persona que comparte contigo. Hace poco leí que el hecho de que alguien quiera pasar tiempo contigo, le guste tu compañía, se entiendan y se gusten, no significa que quiera un compromiso a tu lado. Y qué real es cuando te encuentras en ese escenario y la venda de los ojos se abre un poquito. Te permites verlo, pero sobre todo, aceptarlo.

 

La aceptación es una transición dura (recomiendo saltársela… no, broma). Es justa, es necesaria, es dolorosa, incómoda… y, al final, es amigable. Es la parte más sincera contigo mismo, con la realidad; esa misma que muchas veces pasamos por alto al querer sostener vínculos que deseamos que perduren infinitamente.

 

Si algo te digo a ti, que me lees: aprende a mirar bien. Que a quien decidas mantener a tu lado, observe en tu misma dirección y no a los laterales.

 

Todos merecemos ser el punto fijo: el sol, la luna… y no solo las nubes que pasan y adornan el cielo.