Fantástica efervescente, no hay mejor tránsito que aquella
en la que descubres la grandeza y la pequeñez diaria de de conocer
como piensa, que le gusta, como duerme, los mimos y las ganas de no separarse
por que extrañas todo de esa persona.
Lo ideal seria que esa fase no termine y perdure por siempre
pero pasa y duele, por que en el día a día aquello que era una novedad
termina siendo algo habitual, lo cual es fabuloso por que si amas a esa
persona querrás compartirlo por siempre.
La realidad es que esa fase termina y se transforma, la meta es que perdure y no
termine y vivamos un noviazgo eterno en donde la delicadeza el tacto y la dulzura
sean el centro de una relación en pareja en donde no quepan las inseguridades
ni los pensamientos intuitivos negativos que tanto daño nos hacen cuando no quieres
ver mas allá de lo que dicta tu ser.
